Plazo para reclamar despido
Plazo para reclamar despido: descubre los 20 días hábiles, desde cuándo cuentan y evita perder tu derecho por un error de cálculo.
El plazo para reclamar despido en España es, con carácter general, de 20 días hábiles. Jurídicamente, no se habla tanto de “reclamar” como de impugnar el despido, y dejar pasar ese plazo puede cerrar la vía para discutirlo judicialmente.
La base legal principal está en el artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores, que fija la caducidad de la acción contra el despido, y en el artículo 103 de la Ley reguladora de la jurisdicción social, que establece el plazo para demandar por despido. Conviene no confundir esta acción con otras reclamaciones laborales, como salarios pendientes o finiquito, que pueden tener plazos distintos.
Desde cuándo empieza a contar el plazo de 20 días hábiles
En términos generales, el cómputo empieza desde el día siguiente a aquel en que se hubiera producido el despido, tal como recoge el artículo 103 de la LRJS. Ahora bien, en la práctica habrá que revisar cómo se ha comunicado el despido, cuál es la fecha de efectos y si existe alguna incidencia en la notificación.
No siempre coincide la fecha de entrega de la carta con la fecha efectiva del cese. Por eso, cuando hay dudas sobre si el despido se comunicó correctamente, si hubo varios escritos o si la empresa actuó de forma confusa, conviene analizar el caso concreto antes de contar los días.
Qué días cuentan y qué días no cuentan en el cómputo
Los 20 días hábiles no son días naturales. De forma general, no cuentan los sábados, los domingos ni los festivos. Precisamente por eso, un error frecuente es pensar que se dispone de 20 días seguidos desde la carta de despido.
Para calcular bien el plazo para impugnar un despido, suele ser útil revisar:
- La carta de despido y su fecha de entrega.
- La fecha de efectos del cese.
- Si hubo comunicaciones posteriores de la empresa.
- Los festivos que puedan afectar al cómputo.
Errores frecuentes del trabajador al calcular el plazo:
- Contar días naturales en lugar de hábiles.
- Tomar como referencia una fecha distinta de la efectiva.
- Apurar el plazo sin margen para incidencias.
- Confundir la acción de despido con una reclamación de cantidades.
Qué ocurre si se presenta una papeleta de conciliación
Antes de demandar por despido, normalmente se inicia una papeleta de conciliación. Su presentación puede afectar al cómputo del plazo, porque la conciliación previa incide en la caducidad de la acción y habrá que revisar exactamente cuándo se presentó y cuándo terminó ese trámite.
No conviene simplificar este punto: la presentación de la papeleta no significa que el plazo deje de importar ni que pueda posponerse indefinidamente la demanda. Por eso es fundamental conservar el resguardo de presentación y comprobar después el acto de conciliación o su resultado, ya que de ello puede depender el cálculo final.
Qué pasa si se deja pasar el plazo para impugnar el despido
Si se deja pasar el plazo para impugnar el despido, la acción caduca. En términos prácticos, esto puede impedir que un juzgado entre a valorar si el despido era procedente, improcedente o nulo.
Eso no significa necesariamente que desaparezcan todas las posibles reclamaciones laborales, porque podría haber otras acciones distintas —por ejemplo, cantidades pendientes— con su propio régimen de plazos. Pero la acción de despido tiene un plazo especialmente corto y estricto, por lo que un error de cálculo puede perjudicar seriamente la reclamación.
Qué conviene revisar antes de reclamar un despido
Antes de reclamar despido improcedente o de cualquier otra impugnación, suele ser recomendable reunir y revisar esta documentación:
- Carta de despido.
- Fecha exacta de efectos del cese.
- Comunicaciones de la empresa por correo, burofax o medios electrónicos.
- Papeleta de conciliación y justificante de presentación, si ya se ha iniciado.
- Contrato, nóminas y cualquier documento útil para valorar el fondo del asunto.
En resumen, el plazo para reclamar despido suele ser de 20 días hábiles, pero el punto de partida y su cómputo real pueden depender de las fechas, de la comunicación del despido y de si se inicia una conciliación. Si tienes dudas sobre cuándo empieza a contar el plazo del despido o sobre la estrategia más adecuada, consultar cuanto antes con un abogado laboralista puede ayudarte a evitar errores difíciles de corregir.
Fuentes oficiales consultables
¿Necesitas orientación legal?
Te explicamos opciones generales y, si lo solicitas, te ponemos en contacto con un profesional colegiado colaborador independiente.