Indemnización por despido objetivo
Indemnización por despido objetivo: calcula si te corresponden 20 días por año y cuándo conviene revisar carta, antigüedad y cuantía.
La indemnización por despido objetivo es, con carácter general, de 20 días de salario por año de servicio, con el límite de 12 mensualidades. Esa es la regla básica del Estatuto de los Trabajadores para el despido por causas objetivas, pero en la práctica conviene revisar la carta, la antigüedad, el salario computable y la forma en que la empresa pone a disposición la indemnización, porque de esos datos puede depender que el cálculo sea correcto o que el despido resulte discutible.
Además, una cosa es la indemnización propia de un despido objetivo procedente y otra distinta lo que puede ocurrir si el despido se impugna y finalmente se declara improcedente o nulo. Por eso, antes de aceptar la cuantía como definitiva, suele ser útil comprobar si la documentación encaja realmente con las causas alegadas y con los requisitos legales.
Qué es la indemnización por despido objetivo
La indemnización por despido objetivo es la compensación económica que corresponde, en principio, cuando la empresa extingue el contrato por alguna de las causas objetivas previstas legalmente. El marco principal está en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, mientras que la cuantía y su puesta a disposición al comunicar el despido se conectan de forma directa con el artículo 53.1.b del Estatuto de los Trabajadores.
No se trata de una indemnización “negociada” caso por caso, sino de una cuantía legal tasada para el supuesto de despido objetivo válido. Ahora bien, que exista una cifra general no significa que siempre esté bien aplicada: habrá que valorar la antigüedad real, los conceptos salariales incluidos y si la empresa ha cumplido correctamente las exigencias formales y materiales del despido.
Cuánto se cobra en un despido objetivo
En un despido objetivo, la regla general es clara: 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Esa es la indemnización propia del despido objetivo procedente.
Además, el Estatuto de los Trabajadores prevé la puesta a disposición de la indemnización al comunicar el despido. En la práctica, conviene analizar cómo se ha hecho, qué importe se entrega y qué documentación lo respalda, porque pueden surgir dudas sobre la suficiencia del cálculo o sobre determinadas circunstancias del caso.
También es importante no confundir esta indemnización con las consecuencias de una eventual impugnación. Si el despido objetivo se recurre y el órgano judicial lo declara improcedente o nulo, el escenario jurídico puede ser distinto. Esa situación no forma parte de la indemnización propia del despido objetivo válido, sino del régimen general aplicable al despido cuando se discute su legalidad.
Cómo se calcula la indemnización por despido objetivo
El cálculo de la indemnización por despido objetivo parte de tres elementos: salario diario, antigüedad y tope máximo.
- Salario diario: suele tomarse el salario anual bruto y dividirlo entre 365 días, incluyendo los conceptos salariales que procedan.
- Antigüedad: se computa el tiempo de servicios en la empresa, incluyendo la fracción proporcional que corresponda.
- Regla legal: 20 días de salario por año de servicio.
- Límite: el resultado no puede superar 12 mensualidades.
| Elemento | Qué se revisa |
|---|---|
| Salario | Si se han incluido correctamente salario base y complementos salariales |
| Antigüedad | Fecha real de inicio y posibles periodos relevantes |
| Días indemnizatorios | Aplicación de los 20 días por año con prorrateo |
| Tope | Que no se superen 12 mensualidades |
Aunque la fórmula parece sencilla, puede haber diferencias relevantes si el salario variable, las pagas extra o la antigüedad no se han reflejado bien. Por eso, un error aparentemente pequeño puede afectar de forma significativa a la cuantía final.
Cuándo puede discutirse o revisarse la indemnización
Conviene revisar la indemnización cuando existan dudas sobre el cálculo, la causa alegada o la documentación entregada. Por ejemplo, puede ser razonable analizar el caso si:
- la antigüedad que figura en la carta no coincide con la real;
- el salario usado para calcular la indemnización parece inferior al habitual;
- no está clara la puesta a disposición de la cuantía al comunicar el despido;
- las causas objetivas se exponen de forma muy genérica o con escaso soporte documental;
- existen incidencias previas que hagan pensar en una posible impugnación del despido.
Si se impugna el despido, habrá que valorar si la discusión afecta solo a la cifra de la indemnización del despido objetivo o también a la validez misma de la extinción. Esa diferencia es importante, porque no es lo mismo corregir un cálculo que cuestionar la procedencia del despido.
Qué documentación conviene revisar antes de reclamar
Antes de dar cualquier paso, suele ser útil reunir y revisar la documentación básica. Cuanto mejor documentado esté el caso, más fácil será valorar si la indemnización por despido objetivo es correcta o si conviene discutirla.
- Carta de despido: para comprobar la causa alegada, la fecha de efectos y la explicación ofrecida por la empresa.
- Nóminas: ayudan a verificar el salario regulador y los conceptos salariales incluidos.
- Contrato de trabajo y anexos: permiten revisar categoría, jornada y condiciones pactadas.
- Vida laboral o documentos de antigüedad: pueden servir para confirmar la fecha real de inicio.
- Justificante del pago o de la puesta a disposición: es relevante para valorar cómo se ha articulado la indemnización.
A partir de ahí, un análisis jurídico puede centrarse tanto en la cuantía como en la consistencia de las causas objetivas invocadas. No todos los casos terminan en reclamación, pero sí conviene revisar bien la documentación antes de decidir.
Conclusión: cuándo merece la pena consultar el despido
La idea esencial es esta: la indemnización por despido objetivo suele ser de 20 días de salario por año de servicio, con un máximo de 12 mensualidades, pero su aplicación práctica puede requerir una revisión cuidadosa. No basta con mirar la cifra final: también importa la antigüedad, el salario tomado como base, la carta de despido y la forma en que la empresa pone a disposición la indemnización.
Merece la pena consultar el despido cuando haya dudas razonables sobre el cálculo, sobre la documentación entregada o sobre las causas objetivas alegadas. Y si se está valorando una impugnación, conviene distinguir entre la indemnización propia del despido objetivo procedente y las consecuencias que podrían derivarse si el despido fuera declarado improcedente o nulo.
Como siguiente paso prudente, suele ser útil revisar la carta de despido, las nóminas, la antigüedad y el cálculo de la indemnización antes de tomar una decisión.
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